Cuando una caries o una fractura es demasiado grande para resolverse con un empaste convencional, pero el diente todavía conserva estructura suficiente para no necesitar una corona completa, existe una solución intermedia: la incrustación dental. Te explicamos qué es, qué tipos existen y cuándo se recomienda frente a otras opciones.
Qué es una incrustación dental
Es una pieza fabricada a medida, normalmente en un laboratorio dental, que se cementa dentro de la cavidad del diente tras eliminar la caries o el tejido dañado. A diferencia de un empaste, que se moldea directamente dentro de la boca, la incrustación se elabora fuera y después se ajusta y pega con precisión, lo que permite un ajuste más exacto y una mayor durabilidad en cavidades grandes.
Inlay, onlay y overlay: diferencias
- Inlay: cubre la parte interna del diente, entre las cúspides, sin llegar a cubrirlas. Es la versión más conservadora.
- Onlay: además de la parte interna, cubre una o varias cúspides del diente, cuando estas están debilitadas o fracturadas.
- Overlay: cubre toda la superficie masticatoria del diente, siendo la opción más extensa antes de necesitar una corona completa.
Cuándo se recomienda una incrustación en vez de un empaste
- La caries o la cavidad a rellenar es demasiado grande para que un empaste sea resistente a largo plazo.
- El diente tiene una o varias cúspides debilitadas por una fractura previa.
- Se busca mayor durabilidad y precisión de ajuste que la que ofrece un material moldeado directamente en boca.
- El diente todavía conserva suficiente estructura sana como para no necesitar tallarlo por completo para una corona.
De qué materiales se hacen
Los dos materiales más habituales son la cerámica (muy estética y resistente al desgaste, con un color muy similar al diente natural) y el composite reforzado de laboratorio (más económico y también duradero, aunque algo menos resistente que la cerámica a largo plazo). La elección depende del diente afectado, la mordida del paciente y el presupuesto disponible.
Cómo es el proceso de colocación
- Se elimina la caries o el tejido dañado y se prepara la cavidad.
- Se toman medidas digitales o con silicona para fabricar la pieza a medida.
- Mientras se fabrica en laboratorio (o en el propio consultorio si hay tecnología CAD/CAM), se coloca un empaste provisional.
- En una segunda cita, se retira el provisional y se cementa la incrustación definitiva.
- Se ajusta la mordida y se pule para un acabado natural.
Cuánto dura una incrustación dental
Con buenos cuidados, una incrustación de cerámica puede durar entre 10 y 15 años, mientras que las de composite reforzado suelen rondar los 7-10 años. La duración depende también de la higiene diaria y de si el paciente tiene bruxismo sin controlar, ya que la presión excesiva puede desgastar o fracturar la pieza con el tiempo.
Cuidados tras la colocación
No requieren cuidados especiales más allá de una buena higiene diaria (cepillado, hilo dental) y las revisiones periódicas habituales. Si tienes bruxismo, tu dentista puede recomendarte una férula de descarga nocturna para proteger la incrustación de la presión excesiva. Puedes consultar recomendaciones generales de higiene y mantenimiento dental en la web del Consejo General de Dentistas de España.
Si la caries que ha motivado la incrustación era muy avanzada, puede que te interese leer también nuestro artículo sobre caries dental: causas y tratamiento. Y si tu caso es más leve, quizás baste con un empaste dental convencional.
Preguntas frecuentes
¿Una incrustación dental duele?
El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que no debería doler. Puede haber sensibilidad leve los primeros días.
¿Es lo mismo que una corona dental?
No. La incrustación cubre parte del diente conservando más estructura natural; la corona cubre el diente por completo y requiere más tallado.
¿Cuántas citas se necesitan?
Normalmente dos: una para preparar el diente y tomar medidas, y otra para cementar la pieza definitiva.
La incrustación dental es una solución intermedia muy eficaz cuando el daño es demasiado grande para un empaste, pero el diente aún merece conservarse sin llegar a una corona. En Camara Carrillo valoramos tu caso para decirte con claridad qué opción se ajusta mejor a tu diente.
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